PROCRASTINACIÓN

La mayoría de veces lo hacemos en silencio. Nos decimos a nosotros mismos : “Mañana lo haré, de verdad que sí”. Y llega el día siguiente y no, no lo hacemos. Siempre surge algo más “importante”, alguna “urgencia”…y si no, buscamos excusas que nos susurra al oído el “enanito cabrón” que nos acompaña a todos: “con lo mal que has dormido hoy…¡date un respiro!” “madre mía cómo llueve, mejor lo dejas para otro día” “¡Bah, realmente, a quién le importa!”.

¿Qué es lo que realmente se esconde bajo esa dolorosa rutina de proponerse hacer un trabajo para otros, o para nosotros mismos, y dejarlo siempre para “más tarde”?. Básicamente estrés y/o exceso de perfección. Básicamente MIEDO. Miedo a no saber afrontar situaciones que no nos gustan, miedo a no hacerlo tan fabulosamente bien que seamos objeto de las críticas de amigos y enemigos. Pánico a no hacerlo en la mitad de tiempo que la media y el doble de mejor. Terror a que se destape nuestra incapacidad.

Son muchas las emociones que se esconden bajo quien procrastina. Cuanto antes las descubra, antes será capaz de poner remedio, de tratarlas y de solucionar “casi” definitivamente algo que es mal de muchos y consuelo de nadie.

Las MUJERES BOMBILLA que yo conozco, la verdad, no suelen procrastinar. Alguna vez dejan de hacer un power point o de poner una colada porque son humanas, y después de haberse levantado 12 veces durante la noche, de no haber encontrado sitio para aparcar y de que hayan sabido que ese aumento de sueldo que esperaban, este año tampoco va a llegar, tienen sobradas razones para demorar. Pero no hacen o demoran sus tareas por cansancio, por rebeldía…Pero no porque crean que no pueden. No porque no sepan lo bien que son capaces de hacerlo. No porque tengan miedo a poner límites a ciertos abusos. No porque no les guste lo que hacen. No porque tengan miedo.

Las MUJERES BOMBILLA que yo conozco cuentan hasta 3 y se ponen a ello. Saben que quizá no será perfecto, pero estará bien y en cualquier caso, mejor hacer algo que no hacer nada. Cuando sienten estrés lo identifican y buscan recursos para volver a equilibrarse: respiran hondo, escuchan su canción favorita, se apuntan a clases de baile o preparan una escapada con su pareja.

Tengo mucho que aprender de vosotras, MUJERES BOMBILLA.

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